Las crónicas por fecha

domingo, 14 de octubre de 2012

8 de Octubre Bracuhy-Rio Grande

710 Millas en cinco días

Bracuhy- Portobelo 

Papeles, papeles, papeles...
Decía un jefe mío: "son más cortantes que el acero y más duros que que la roca."
El dicho vale para lo que en papel se escribe y para lo que no se escribe. Para el papel que se presenta de menos, o de más, o fuera de tiempo o con errores.
Para hacerla corta, un papel no presentado en término me dió grandes dolores de cabeza y tuve que partir de urgencia  a Rio Grande para cumplir un trámite.
El 8 de octubre partimos con Fernando y Fede. Llegamos a Río por Emirates, remis, Angra, Bracuhi.
Teníamos una ventana justa para llegar a Portobelo, en principio íbamos a Caixa D'Aço, finalmente era más cómodo el Iate Club de Portobelo y hacia allí enfilamos.

La noche entretenida con el radar esquivando pesqueros. En 36 horas estábamos amarrando.




lunes, 13 de agosto de 2012

11 de Agosto - Anclados en Río

Regreso urgente

Parece un contrasentido ¡cómo se puede considerar que en Río se pueda permanecer anclado!
Nuestra idea era regresar a Bracuhy para dejar al Santalocura hasta fines de enero del 2013, fecha en que vendría toda la familia.
Teníamos prisa por llegar a Angra antes del 10 de Agosto porque habíamos cerrado trato con una marina por el término de un año, el precio era razonable pero la mensualidad debía ser abonada antes del día 10 aunque el barco no estuviera en su lugar.
Cuando recalamos en Río surgió una situación familiar que nos dejó sin tiempo para llegar a Angra. y el "Santa" quedó esperando.



 

 




viernes, 20 de julio de 2012

17 de Julio - Estadía en Buzios - La recepción en el ICAB

Llegamos en una navegación de señoritas pero no fue lo mismo la estadía. Una frente fría, como dicen aquí, que en Buenos Aires dejaba a los pajaritos congelados en las ramas, aquí en Buzios nos hizo olvidar del calor tropical que esperábamos. Temperatura agradable pero con un inicio lluvioso, el clima que nos trajo el frente cuando mejoró mantuvo un sudeste de 20 nudos con rachas de 25.
Nuestro plan era partir a Bracuhy pasando por Río adelantándonos a la flota, pero no pudo ser, íbamos a tener que esperar al menos hasta el viernes 20 de Julio.
El martes 17, al mediodía, el Iate Club Armaçao dos Buzios nos preparó una recepción.
El club es muy Bonito y estaba preparado con mesas redondas, muy procuradamente vestidas, en una galería abierta frente al jardín que da al mar. en el mástil flameaban tres banderas y como nos mostraban orgullosamente los anfitriones, más precisamente la Sra esposa del Comodoro, una de ella era la argentina.
Al frente de las mesas se había instalado un grupo musical que en un principio me pareció uno más de esos "shows ao vivo" que usualmente se ven en los restaurantes. Pero no, era un grupo de chicos, Armasamba que a poco de empezar concitó la atención de todos, brindando un espectáculo de selección de música  brasileña, digno de ver y escuchar.
En ese ambiente festivo, la música nos llevó a tamborilear primero, y a mover las piernas después. Pronto las mujeres comenzaron solas a bailar y luego las parejas. Ya antes de almorzar estábamos todos bailando.
Luego el almuerzo, fue una especie de moqueca de atún o cazón, deliciosa y a los postres los intercambios de presentes. Camisetas, gallardetes;y la entrega habitual de diplomas del Crucero de la Amistad, con menciones especiales para cada uno. Al mío me lo entregó Carlos personalmente, lo que tomé como un un gesto especial. En los discursos noté la admiración que se tiene por nosotros y el sentido de amistad simple y transparente que el brasileño siente y expresa. Sin juramentos ni ceremonias brindan lo que tienen en el momento que lo sienten. El Comodoro del club en la parte central de su discurso, se manifestó orgulloso de que un grupo de barcos argentinos haya recorrido 1200 millas para visitarlos y más aún, que hubieran escogido el ICAB como punto final del crucero. Esto lo repitió un par de veces y me hizo notar cuánto habíamos navegado. Una cuenta que no había hecho.






Virginia y Betty con ArmaSamba


















martes, 17 de julio de 2012

14 de julio Rio de Janeiro Buzios

Partimos a las 15:00 con pronóstico de vientos suaves del sudeste que virarían al sur antes de que tuviéramos que virar el Cabo Frío.
Mar sereno, y olas suaves pasamos una noche tranquila, salvo una sorpresita que nos tenía deparada una red que se nos enganchó sin detener la marcha del barco.
Al día siguiente, mientras amarrábamos a la poita que nos habían cedido, vimos que por detrás de la popa asomaba "una gruesa cola que nos acompañaba". Era un cabo de polietileno azul de una mena de aprox 22 mm. Rápidamente con Alejandro nos dispusimos a revisar el casco pero ahí advertí que no había traído ni luneta, ni "macacao". Grave omisión, fue así que bajo una lluvia de injurias de parte de mi amigo, procedí a abrigarme con abundante ropa de invierno para sumergirme a ciegas. Ya tenía la experiencia de sumergirme en aguas frías de invierno en el Río de la Plata para desenredar un cabo, sin más equipo que un té caliente, mucho azucar, pullovers, medias y bolsitas de polietileno en los pies.

No hizo falta, me acordé que tenía una nueva camarita igual a la que tenía Miguel cuando desenredó la red del Placidez en Paranagua
( ver 9 de Junio - La red del Placidez II)
Armamos un robot, pudimos inspeccionar el casco por debajo, y una vez que supimos desde dónde tirar pudimos quitar el cabo sin dificultad, para luego inspeccionar el timón y la hélice.
 

 

 

 Un cabo en el camino

Durante el viaje de Rio de Janeiro a Buzios recorrimos una zona con gran cantidad de redes y espineles. Una de ellas quedó trabada en el timón del Santalocura sin tocar la hélice.  Probablemente debió haberse enganchado en el quillote alado y tensarse hasta zafar. Por suerte la tensión o la propia hélice lo cortó sin que se enrede en ella y pudimos seguir viaje. Lo que sigue es la inspección con una cámara subacuática de  como estaba y como quedó luego de ser quitado.