Llegamos en una navegación de señoritas pero no fue lo mismo la estadía. Una frente fría, como dicen aquí, que en Buenos Aires dejaba a los pajaritos congelados en las ramas, aquí en Buzios nos hizo olvidar del calor tropical que esperábamos. Temperatura agradable pero con un inicio lluvioso, el clima que nos trajo el frente cuando mejoró mantuvo un sudeste de 20 nudos con rachas de 25.
Nuestro plan era partir a Bracuhy pasando por Río adelantándonos a la flota, pero no pudo ser, íbamos a tener que esperar al menos hasta el viernes 20 de Julio.
El martes 17, al mediodía, el Iate Club Armaçao dos Buzios nos preparó una recepción.
El club es muy Bonito y estaba preparado con mesas redondas, muy procuradamente vestidas, en una galería abierta frente al jardín que da al mar. en el mástil flameaban tres banderas y como nos mostraban orgullosamente los anfitriones, más precisamente la Sra esposa del Comodoro, una de ella era la argentina.
Al frente de las mesas se había instalado un grupo musical que en un principio me pareció uno más de esos "shows ao vivo" que usualmente se ven en los restaurantes. Pero no, era un grupo de chicos, Armasamba que a poco de empezar concitó la atención de todos, brindando un espectáculo de selección de música brasileña, digno de ver y escuchar.
En ese ambiente festivo, la música nos llevó a tamborilear primero, y a mover las piernas después. Pronto las mujeres comenzaron solas a bailar y luego las parejas. Ya antes de almorzar estábamos todos bailando.
Luego el almuerzo, fue una especie de moqueca de atún o cazón, deliciosa y a los postres los intercambios de presentes. Camisetas, gallardetes;y la entrega habitual de diplomas del Crucero de la Amistad, con menciones especiales para cada uno. Al mío me lo entregó Carlos personalmente, lo que tomé como un un gesto especial. En los discursos noté la admiración que se tiene por nosotros y el sentido de amistad simple y transparente que el brasileño siente y expresa. Sin juramentos ni ceremonias brindan lo que tienen en el momento que lo sienten. El Comodoro del club en la parte central de su discurso, se manifestó orgulloso de que un grupo de barcos argentinos haya recorrido 1200 millas para visitarlos y más aún, que hubieran escogido el ICAB como punto final del crucero. Esto lo repitió un par de veces y me hizo notar cuánto habíamos navegado. Una cuenta que no había hecho.

Nuestro plan era partir a Bracuhy pasando por Río adelantándonos a la flota, pero no pudo ser, íbamos a tener que esperar al menos hasta el viernes 20 de Julio.
El martes 17, al mediodía, el Iate Club Armaçao dos Buzios nos preparó una recepción.
El club es muy Bonito y estaba preparado con mesas redondas, muy procuradamente vestidas, en una galería abierta frente al jardín que da al mar. en el mástil flameaban tres banderas y como nos mostraban orgullosamente los anfitriones, más precisamente la Sra esposa del Comodoro, una de ella era la argentina.
Al frente de las mesas se había instalado un grupo musical que en un principio me pareció uno más de esos "shows ao vivo" que usualmente se ven en los restaurantes. Pero no, era un grupo de chicos, Armasamba que a poco de empezar concitó la atención de todos, brindando un espectáculo de selección de música brasileña, digno de ver y escuchar.
En ese ambiente festivo, la música nos llevó a tamborilear primero, y a mover las piernas después. Pronto las mujeres comenzaron solas a bailar y luego las parejas. Ya antes de almorzar estábamos todos bailando.
Luego el almuerzo, fue una especie de moqueca de atún o cazón, deliciosa y a los postres los intercambios de presentes. Camisetas, gallardetes;y la entrega habitual de diplomas del Crucero de la Amistad, con menciones especiales para cada uno. Al mío me lo entregó Carlos personalmente, lo que tomé como un un gesto especial. En los discursos noté la admiración que se tiene por nosotros y el sentido de amistad simple y transparente que el brasileño siente y expresa. Sin juramentos ni ceremonias brindan lo que tienen en el momento que lo sienten. El Comodoro del club en la parte central de su discurso, se manifestó orgulloso de que un grupo de barcos argentinos haya recorrido 1200 millas para visitarlos y más aún, que hubieran escogido el ICAB como punto final del crucero. Esto lo repitió un par de veces y me hizo notar cuánto habíamos navegado. Una cuenta que no había hecho.
| Virginia y Betty con ArmaSamba |
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