Las crónicas por fecha

sábado, 30 de junio de 2012

26 al 29 de Junio, el generador y el regreso

La sede Angra del Yatch Club de Río de Janeiro fue una parada de descanso, sin más recibimientos ni protocolos que la amable recepción de Pedrinho, yendo de un lado a otro acomodando los barcos de la flota. Para mí, fue el lugar para arreglar el generador. Decidí  hacerlo con repuestos adecuados descartando reparaciones provisorias de dudoso éxito. 
El 26 marqué con Phillippe para ir a Angra ciudad a conseguirlos.
Allí fuimos y recorrimos las  tiendas náuticas.
Conseguí dos rotores brasileños, pero continuamos la búsqueda hasta dar con el representante de Yanmar que tenía un repuesto de una bomba idéntica a la que equipaba el grupo electrógeno del Santa. Aproveché también para comprar el de la bomba de agua dura del motor porque pienso cambiarlo próximamente.
Mientras que con Phillipe hacíamos esto, las mujeres decidieron escaparse juntas a devastar las tiendas de todo por un peso y algunas otras.  Luego, me junté con ellas y después de almorzar "ao kilo" en un bolichito elegido por Lidia, me volví con Horacio que casualmente estaba allí con Vicente, su tripulante. 
Esperé a bordo del Santalocura que regresaran Fidel y Fernando que andaban por Piratas Mall y se habían ofrecido a ayudarme, pero comencé a desarmar la cubierta insonorizadora y luego la bomba y como no pude aguantarme, seguí solo hasta terminar el trabajo. Cuando ellos llegaron ya había puesto el motor en marcha y a poco de hacerlo, me dí cuenta que el funcionamiento había mejorado pero la temperatura seguía creciendo, aunque más lentamente . Con Fidel le dimos un vistazo al filtro de agua de mar; estaba terriblemente tapado a pesar de haberlo hecho revisar por Julio en Punta del Este.
Una vez destapado la cosa mejoró, por ende hice lo mismo con el filtro del motor que ni estaba sucio ni presentaba problemas.
La cosa estaba más o menos: la temperatura del bendito bobinado (cada vez mas lentamente) subía hasta los niveles máximos admisibles.  Tenía que lograr que se estabilizara y que en algún momento bajara algunos grados. Por último el viernes antes de partir a Buenos Aires hice un ajuste más, retiré una tapa de ventilación y la temperatura comenzó a descender.
Parece mentira pero el borrego tenía varias madres. 
Había llegado el día de regresar, el día anterior Carlos me había conseguido una poita en La subsede del YCRJ pero durante la noche recapacitamos con Betty y nos pareció que estaríamos más tranquilos si lo dejábamos en Bracuhy . Partimos temprano el 29 a la mañana. Hicimos los trámites de rigor en la Secretaría y vuelta a casa.Volveremos para juntarnos con la flota el día de la salida a Río. Viajamos con Fidel en una compañia de lujo: Emirates. 

Culmina una etapa del viaje largamente planeada, la de compartir con otros amigos amantes de la náutica nuestra travesía. 
Salvo el caso de Mariano, quien nos lo pidió e incluímos porque se quedaba sin opciones para viajar, todas las tripulaciones, fueron personas con quienes ya habíamos navegado alguna vez y fueron elegidas porque teníamos ganas de compartir este viaje con ellas. Fidel, un capítulo aparte, es mi compañero de años de todas mis travesías.
Decisión difícil la de convivir varios días en familia y con otros en un espacio reducido.  T<;">odos tuvimos que acomodarnos. Nuestros huéspedes, cada uno comandante en su barco, debió  jugar el rol de subordinado y nosotros abrirles nuestra casa que es abrir nuestra intimidad más secreta. 
<;">Estamos muy contentos pero un nuevo desafío comenzó a despuntar:  hacer la experiencia de navegar alguna pierna solos. Sueño deseado por  muchos navegantes, me parecía imposible hacerlo en este barco. Ahora decidimos intentarlo, aún con las dudas de no contar con ayuda pero con la ansiedad de llevar en pareja al Santalocura a buen puerto.

El generador

Las temperaturas en
el panel de control,
Bobinados a 142°C
Una de las madres del borrego:
Cuatro paletas rotas










26 de Junio, Paseo por Angra


Lidia, Elizabeth, Alicia
Esperando el bus
Yo, Phillippe, Elizabeth,
Alicia, Lidia, Frederique
y su papá

Se agrega Betty, el fotógrafo, yo
El centro

 

El regreso a Bracuhy 

El grande y el chico, el
día antes un conflicto. El
chiquito estaba en la poita
cedida por el club.
El grandote lo quería echar
porque estaba pescando.
Amenazó por radio cortarle
el fondeo

Primer plano:
El Kilimandjaro
El amanecer

Chau amigos
Eli, Fernando: hasta pronto

Rumbo a Bracuhy,
Tonos superpuestos





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