La sede Angra del Yatch Club de Río de Janeiro fue una parada de
descanso, sin más recibimientos ni protocolos que la amable recepción de
Pedrinho, yendo de un lado a otro acomodando los barcos de la flota. Para mí, fue
el lugar para arreglar el generador. Decidí
hacerlo con repuestos adecuados descartando reparaciones provisorias de
dudoso éxito.
El 26 marqué con Phillippe para ir a Angra ciudad a conseguirlos.
Allí fuimos y recorrimos las tiendas
náuticas.
Conseguí dos rotores brasileños, pero continuamos la búsqueda
hasta dar con el representante de Yanmar que tenía un repuesto de una bomba
idéntica a la que equipaba el grupo electrógeno del Santa. Aproveché también para
comprar el de la bomba de agua dura del motor porque pienso cambiarlo próximamente.
Mientras que con Phillipe hacíamos esto, las mujeres decidieron
escaparse juntas a devastar las tiendas de todo por un peso y algunas otras. Luego, me junté con ellas y después de
almorzar "ao kilo" en un bolichito elegido por Lidia, me volví con
Horacio que casualmente estaba allí con Vicente, su tripulante.
Esperé a bordo del Santalocura que regresaran Fidel y Fernando que
andaban por Piratas Mall y se habían ofrecido a ayudarme, pero comencé a
desarmar la cubierta insonorizadora y luego la bomba y como no pude aguantarme,
seguí solo hasta terminar el trabajo. Cuando ellos llegaron ya había puesto el
motor en marcha y a poco de hacerlo, me dí cuenta que el funcionamiento había
mejorado pero la temperatura seguía creciendo, aunque más lentamente . Con
Fidel le dimos un vistazo al filtro de agua de mar; estaba terriblemente tapado
a pesar de haberlo hecho revisar por Julio en Punta del Este.
Una vez destapado la cosa mejoró, por ende hice lo mismo con el
filtro del motor que ni estaba sucio ni presentaba problemas.
La cosa estaba más o menos: la temperatura del bendito bobinado (cada
vez mas lentamente) subía hasta los niveles máximos admisibles. Tenía que lograr que se estabilizara y que en
algún momento bajara algunos grados. Por último el viernes antes de partir a
Buenos Aires hice un ajuste más, retiré una tapa de ventilación y la
temperatura comenzó a descender.
Parece mentira pero el borrego tenía varias madres.
Había llegado el día de regresar, el día anterior Carlos me había
conseguido una poita en La subsede del YCRJ pero durante la noche recapacitamos
con Betty y nos pareció que estaríamos más tranquilos si lo dejábamos en
Bracuhy . Partimos temprano el 29 a la mañana. Hicimos los trámites de rigor en
la Secretaría y vuelta a casa.Volveremos para juntarnos con la flota el día de
la salida a Río. Viajamos con Fidel en una compañia de lujo: Emirates.
Culmina una etapa del viaje largamente planeada, la de compartir
con otros amigos amantes de la náutica nuestra travesía.
Salvo el caso de Mariano, quien nos lo pidió e incluímos porque se quedaba sin opciones para viajar, todas las tripulaciones, fueron personas con
quienes ya habíamos navegado alguna vez y fueron elegidas porque teníamos ganas
de compartir este viaje con ellas. Fidel, un capítulo aparte, es mi compañero
de años de todas mis travesías.
Decisión difícil la de convivir varios días en familia y con otros
en un espacio reducido. T<;">odos tuvimos que acomodarnos. Nuestros huéspedes, cada
uno comandante en su barco, debió jugar el rol de subordinado y nosotros
abrirles nuestra casa que es abrir nuestra intimidad más secreta.
<;">Estamos muy contentos pero un nuevo desafío
comenzó a despuntar: hacer la
experiencia de navegar alguna pierna solos. Sueño deseado por muchos navegantes, me parecía imposible
hacerlo en este barco. Ahora decidimos intentarlo, aún con las dudas de no
contar con ayuda pero con la ansiedad de llevar en pareja al Santalocura a buen
puerto.
El generador
![]() |
| Las temperaturas en el panel de control, Bobinados a 142°C |
| Una de las madres del borrego: Cuatro paletas rotas |
26 de Junio, Paseo por Angra
| Lidia, Elizabeth, Alicia |
| Esperando el bus Yo, Phillippe, Elizabeth, Alicia, Lidia, Frederique y su papá |
| Se agrega Betty, el fotógrafo, yo |
| El centro |
El regreso a Bracuhy
| El grande y el chico, el día antes un conflicto. El chiquito estaba en la poita cedida por el club. |
| El grandote lo quería echar porque estaba pescando. Amenazó por radio cortarle el fondeo |
| Primer plano: El Kilimandjaro |
| El amanecer |
| Chau amigos |
| Eli, Fernando: hasta pronto |
| Rumbo a Bracuhy, Tonos superpuestos |

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