Las crónicas por fecha

domingo, 13 de mayo de 2012

10 de Mayo


Cuando Carlos anunció que en diez minutos zarpábamos a Zeus pareció molestarle y nos mandó un incómodo saludo de despedida, rachas de viento y lluvia, pero nada que a la flota retendría en la gateras; uno a uno fuimos saliendo en columna. Con el Santa fuimos los últimos junto al Tango y la Fragata  Argentina. Pronto el viento cayó y tuvimos una navegada normal. Avisos de paso al través  de las costeras mediante, vino la cena, la rueda de informes que le pasamos a Carlos  con la posición, rumbo y velocidad y la primera guardia nocturna. Todo salió de manual y sin recordatorios a ningún tripulante. Así siguieron hasta el final. Lo que más recuerdo que después de las guardias de Fidel era cuando se desayunaba y se cenaba. Eso no estaba en el orden del día sino en el de la historia.