Después de una pierna donde vimos Delfines nocturnos venía la Odisea de un rápido regreso a casa.
El día 13 a las 03:30 fuimos testigos de ese hermoso espectáculo; a las 09:30 amarrábamos en Ilhabela; a las 11:30 saltamos de la popa del Santalocura a un taxi; a las 18:30 tomábamos el avión y luego de algo más de dos horas de vuelo y de 45 minutos revoloteando Buenos Aires, el piloto logró que lo dejaran aterrizar en Aeroparque.
Hubo que elegir entre no hacer el crucero o hacer lo que se puede. Como siempre hicimos lo que pudimos.
Sabíamos que si lo queríamos hacer, el crucero para nosotros sería así. No era cuestión de achicarse.
Ahora estamos a pocas horas de partir nuevamente:
Avión, taxi y Santalocura.
(no es casual que hayamos elegido ser tripulación de un barco con ese nombre)
Algunos objetivos se pudieron cumplir, otros no. Los más importantes:
Vimos a Clara.
A nuestros otros amores, los hijos y los viejos.
El sábado al mediodía almuerzo adelantado del día del padre en la casa de mi viejo.
Por la noche algunos amigos le hicieron una fiesta sorpresa a Betty que nos emocionó hasta las lágrimas, fue genial.
El domingo día del padre en casa.
Hoy lunes día de trabajo y trámites.
¡cartón lleno!
Podemos regresar.
La flota partirá a las 08:00 de mañana y nosotros estaremos embarcándonos a las 12:00, tal vez elijamos alcanzarlos por el norte porque parece más corto y pernoctemos con ellos en Saco do Sombrío tenemos una idea de donde se encuentra, pero vamos a pedir las coordenadas.
Hasta pronto.
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