19 de Junio vuelta al crucero
Volamos en horario, llegamos a horario y nos encontramos con
Fidel sin novedades salvo que Guillermo y el PIP estaban aún en puerto porque
aparentemente la corrosión marina se había fagocitado parte de un conductor del
circuito de arranque. Con su ayuda y cable de repuesto que había en el Santa se
pudo resolver. La flota había partido a las 08:00 para llegar a Picingagua,
pequeña playa con poblado al noreste de Ubatuba.
Pasamos el día en puerto y quedamos con Guillermo que partiríamos juntos al día siguiente a buscar la flota, pero debido a un inconveniente en el
grupo electrógeno no fue así.
El PIP partió en solitario y sin nuestra compañía.
El PIP partió en solitario y sin nuestra compañía.
Se había agravado un problema que ya venía molestando hace
tiempo: alta temperatura en un bobinado del alternador que provocaba la
detención del grupo. Este tema merece sino una novela, al menos un capítulo
aparte. Para hacerla corta digo que siendo por profesión ingeniero
electromecánico, el día que explicaron esa falla yo debí haber faltado y no
tenía la más pálida idea de lo que podía suceder y entre lecturas de manual,
lecturas de instrumental, chequeos de circuito y consultas al fabricante nos
pasamos el día 20 en puerto porque si detectábamos la falla cualquier solución
sería más sencilla allí.
No se pudo reparar. Comprobé con tristeza algo que bien
sabía: todas esas cosas que hacen segura y confortable la vida a bordo de esta
hermosa nave, consumen energía y el balance energético sin grupo no cierra. Así
que mientras encontrábamos el modo de repararlo haríamos vida austera. Mientras
todo esto ocurría, Betty había estado hablando con el gerente del club, quien
le había regalado un banderín, le dio su tarjeta, le anotó su celular por
cualquier cosa y le dijo: volte sempre.
Evidentemente le “habíamos” caído simpáticos. Pagamos una diaria, nos cambiaron
de amarra y ese día lo pasamos con agua corriente y energía de red.
Durante ese día subí un poco la tensión de salida del
eólico, inchamos las baterías, llenamos los tanques de agua y en la mañana del 21 cargamos combustible. A
las 10:45 partimos del YCI y a las 14:00 fondeamos en Picingagua.
Tranquilamente fondeados pude comprobar el gran parecido a
Vito Dumas que tengo: ninguno de los dos tendríamos grupo electrógeno ni internet
en el viaje, en mi caso a pesar de haber comprado un modem, un “chipi” y de
haberlo probado en Ilhabela. No tengo idea del pronóstico, salvo lo que una
señorita que luego de decir “chamada geral” en un portugués cerrado me informa
por el canal 16: fortes rachadas,
chegando a forsa dez em áreas Alfa e Bravo para o dia 23.
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